La semana pasada, La Cámara de Apelaciones de La Plata, al convalidó las órdenes de detención para los nueve ex comisarios.
En ese fallo se dio por acreditado que los jefes policiales integran “una organización con permanencia y estructura jerarquizada, con férreas normas de funcionamiento interno, donde el poder decisorio recae en la cúpula, quién además posee una multitud de medios y sujetos para llevar a cabo sus fines”.
“Esa organización criminal se encuentra integrada con quien tenía los sobres en su despacho y en su escritorio (Skramowskyj), con sus jefes y quienes eran los destinatarios de los mismos (Camerini, Carballo y Huck) y con los distintos jefes de las seccionales de Policía que los remitieron (jefes policiales de seccionales) junto con los jefes de calle y personal de confianza que se encargaban de recaudar el dinero producto de diversas actividades ilegales para girar el mismo hacia arriba de la pirámide jerárquica y en beneficio personal”, se destacó en la resolución.
Según el voto del camarista Alejandro Villordo, que contó con la adhesión de Carlos Silva Acevedo y Ariel Argüero, “existe una organización con cohesión del grupo en orden a la consecución de los fines delictivos comunes, elemento que cabe considerar manifestado a través de la distribución y asignación o rotación de roles ente los integrantes de la misma”.
Así quedó confirmado lo actuado por el fiscal a cargo del caso, Marcelo Martini.
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